Una boda, un deseo y un diseño

 

Hola chicas,

Cuando Carmen me llamó y me pidió ayuda para vestirse en una boda, pude al momento observar el tono angustiado en su voz al decirme: “No puedo correr el riesgo de llevar un vestido igual al que otra invitada”.

Estas palabras quedaron resonando días en mi cabeza hasta nuestra primera cita.

Carmen es modelo y actriz. Una chica elegante, joven, decidida, muy optimista y alegre, por donde pasa deja huella en todos los que se le acercan.

 Confieso que estaba ansiosa por recibirla en mi nuevo atelier, y con muchas ganas de sorprenderla. Primero tomamos un café y hablamos sobre “la boda”.

 Ella me comentó que estaba conociendo a una persona, y que esa sería la primera boda que irían juntos como pareja, además que conocería a todos los amigos de él.

 Pude entonces, entender su ilusión, sus ganas de impresionar, sus nervios por caer bien a todos y aquellas palabras preocupadas que me dijo al teléfono antes de nuestra primera cita.

 Al fin y al cabo, generalmente conocemos todas las opciones que hay en Barcelona para buscar un vestido de boda, bautizo, o comunión, asimismo, si no tienes un presupuesto medianamente alto para invertir en ese traje, la verdad es que te arriesgas encontrar el mismo traje que otra invitada.

 Así que, después de escucharla, estudiar su situación y comprender sus expectativas, me puse a diseñar tres vestidos con base en sus inquietudes y gustos.

 En nuestra segunda cita, ella se decidió por un diseño, un tejido y un color. Cogimos sus medidas, realizamos su patrón, e hicimos su prototipo.

 A la tercera cita, ella ya se sentía feliz y segura al probar el pequeño borrador de lo que sería su tan esperado vestido.

 ¡Para nuestra cuarta y última cita, tras unas pequeñas correcciones, pude reconocer en sus ojos, la ilusión y en sus pasos, firmeza! Con una sonrisa en el rostro me dijo: Me siento exactamente como soy yo. El vestido es elegante, tiene movimiento, gracia y ese toque romántico que buscaba. Gracias, Mary”.

Sus palabras me emocionaron, pues como diseñador no hay nada más bonito y gratificante, que escuchar a su cliente diciéndote que tu diseño es su traje.

 Las palabras de Carmen, me hacen creer cada día, que sí es posible crear un lujo alcanzable, una “alta costura” asequible, es decir, vestidos y precios a la medida.

 En el caso de Carmen, hicimos un diseño único y exclusivo para ella, buscamos un buen y bonito tejido al precio que se ajustaba a su presupuesto, y  Voilà! … nadie más llevaba “su traje”.

 En mi atelier, me dedico de cuerpo y alma a encontrar el diseño, el tejido y el color que transmitan la esencia de cada cliente. No vendo simplemente un traje, comparto una ilusión, una experiencia y una felicidad.

 ¡La vida está hecha de pequeños momentos, disfrutemos de aquellos que nos hacen felices!

 Un abrazo,

 Mary.

Carmen con su vestido Viola, en el color ultra violet.

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